¿Qué es el TEA? ¿Es realmente un síndrome incurable? ¿Qué puedo hacer yo cómo mama o papa de un niñ@ diagnosticado con autismo?

María Bravo se topó con estos y muchos otros interrogantes cuando su hijo fue diagnosticado con autismo a los dos años de edad. Víctor, su hijo, nació en perfecto estado de salud, fue un niño alegre y risueño que comenzó a hablar, a jugar y a interactuar con el mundo que le rodeaba como cualquier otro niño de su edad. A partir de los 18 meses todo lo aprendido se fue poco a poco disolviendo hasta quedar atrapado en una burbuja sin conexión con el mundo exterior.

Los médicos y expertos psicólogos definieron su estado como un síndrome de cuasa desconocida y que además definieron como “incurable”, lo llaman TEA o autismo, y la única recomendación que le dieron fué muchas horas de logopedas y psicólogos para conseguir méritos (que no es lo mismo que resultados…)

Gracias a su inquebrantable fe de que algo más estaba esperando a ser descubierto y a su amor incondicional -ese que sólo conocen las madres- María se entregó en cuerpo y alma a encontrar las respuestas que la guiarían a la verdad de lo que realmente le sucedía a su hijo.

Si durante año y medio Víctor había evolucionado naturalmente:
… que es lo que le sucedió?
… qué circunstancia, motivo u error lo había separado de esta realidad para colocarlo en un lugar al que ella -su madre- no podía acceder?

Investigó, consulto, visitó, actuó e hizo todo lo que debía hacer para traer a su hijo de vuelta. Hoy ha decidido contar todo su caminar…Compartir su experiencia y su tremendo aprendizaje que no solo nos enseña una verdad sorprendente, si no que nos guía hacia un nuevo camino de autocomprensión como seres humanos.

María, una mujer valiente cuyo único objetivo es compartir su experiencia y contribuir con su pequeño granito de arena a poner luz sobre una realidad que nos está golpeando de frente… Sólo se propone decir en público lo que su hijo y otros niños cómo él nos están gritando desde su profundo silencio para que por fin actuemos en conciencia y en coherencia con nuestra nueva realidad.

“Todo está en nuestras manos” nos dice con una sonrisa y esto… nos llena de esperanza!