Despertando: aquí y ahora…

El ahora integra todos los tiempos. El aquí integra todos los espacios.

 

Para la física newtoniana la ecuación espacio-tiempo es lineal y mecanicista, considerando al universo como una gran máquina y procurando desentrañarle hasta en sus mínimos detalles como simples piezas que se pudieran medir y contar, poniendo el foco en lo cuantitativo y obviando lo cualitativo.

Esto no siempre fue así, hay otra información que ha sido sostenida por reducidos grupos de personas, prevaleciendo a través de los tiempos y generalmente transmitida en forma oral a través de relatos, cuentos y leyendas. Es la sabiduría de pueblos milenarios que, desde tiempos inmemoriales, lo han sabido y transmitido. Y aquí todas dicen lo mismo, cada una a su manera.

Según estas tradiciones todo está “vivo” e interconectado, forma parte de un todo que lo contiene y a su vez es contenido en cada una de las partes. Este “todo” recibe muchos nombres y se manifiesta de infinitas formas cuyo objetivo es conocerse a sí mismo, experimentarse, sentirse, verse desde todos y cada uno de sus aspectos posibles… así es como surge la vida, volviendo una vez más al principio: “todo está vivo”.

La ciencia se ha ocupado de la materia, de conocerla, definirla, explicarla, aprender cómo funciona. La espiritualidad se ha ocupado de la conciencia. Tanto ciencia como espiritualidad se han movido por territorios separados procurando mantener bien claros los límites, pero ahora estamos ante un nuevo desafío. Estamos llamados a dar un paso más en nuestra evolución como humanidad, es un tiempo donde se nos invita a fusionar estas dos experiencias dando paso a una nueva Consciencia: la integración de Materia y Espíritu recuperando su verdadera y primigenia unidad.

Si hacemos un repaso de la historia podemos encontrar el conocimiento en un contexto mucho más amplio del que discurre en nuestras vidas. Lo que realmente importa de este recorrido es la visión del mundo en cada período histórico, lo que la gente sentía y pensaba. Si hacemos esto podremos verificar que la historia trata tanto de la evolución tecnológica y científica como de la evolución del pensamiento mismo.

Así es como en los albores de nuestra raza como humanos creíamos ver a un ser superior a nosotros en todo lo que nos rodeaba y en cada acontecimiento que nos tocaba transitar. Luego decidimos ponernos a nosotros mismos como centro de este universo considerando todos esos acontecimientos como producidos por mecanismos que nos propusimos primero conocer y descifrar para luego controlar. Ahora nos encontramos en un punto de inflexión donde urge que ambas posiciones puedan fusionarse para dar paso a una nueva visión del mundo y la vida misma. Una visión que integre, complete y nos facilite un contexto en el que todo tenga su lugar, su espacio y consideración.

Como humanidad hemos recorrido un largo camino, hemos aprendido mucho tanto de nuestros aciertos como de nuestros errores y por ello sentimos que estamos en disposición de decir que es hora de crear una nueva humanidad donde ciencia y espíritu estén unidas al servicio de la vida. Conseguirlo es tarea de tod@s l@s que hemos decidido nacer y formar parte de este tiempo.

Tiempo apasionante que nos desafía a poner toda nuestra creatividad al servicio de construir un mundo rico en su diversidad, integrando cada forma manifestada. Nosotros ya estamos en marcha… Nos acompañas?

Analía Marful Lombardi
Luis Miguel Gutierrez Dominguez

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Bibliografía inspiradora de este artículo

El punto crucial – Fritjof Capra (Ed. Troquel)

Las nueve revelaciones – James Redfield (Ed. B)

Nuevos Paradigmas – Francesc Prims (Ed. Sirio)